Recientemente cumplà 41 años y cómo suelo hacer, he reflexionado sobre lo que he aprendido en este último año de mi vida, asà que hoy compartirte algunas de esas reflexiones:
A mis 41 años he aprendido
- Que en el mundo sigue haciendo falta mucha empatÃa, esa capacidad de ponerse en el lugar del otro, de no juzgar o emitir crÃticas o comentarios sobre la vida de una persona, cuando de verdad no se conoce su realidad.
- Me he convencido aún más sobre la importancia de haber aprendido que NO generarse expectativas de las personas y de las situaciones te libera de alguna manera de la decepción o las frustraciones. El dÃa de mi cumpleaños fue un dÃa maravilloso junto a mi familia y muestras increÃbles de amor y buenos deseos, pero ese dÃa también tuve que luchar con algunas situaciones de mi salud y alguien me dijo, pero un dÃa como hoy no te sueltan estos episodios a lo que le respondÃ, no te preocupes yo no esperaba que no pasara o estaba pendiente a eso, simplemente estaba pendiente a vivir mi dÃa.
- El respeto hacia los demás debe comenzar primero por el respeto a uno mismo, y esto significa conocer los derechos, los lÃmites sobre lo que permito y lo que no, sobre lo que me gusta y lo que no, y desde ahà hacer valer estos derechos y en el proceso aprender hacer lo mismo con los demás.
- Las emociones son importantes…cada una de ellas, las buenas y las que llamamos desagradables, y que esto significa saber reconocerlas, saber llamarlas por su nombre, darte el permiso de vivir aquellas que incluso nos han enseñado que no debemos vivir. Romper el muro de esas frases de estar triste está mal, no muestres tu vulnerabilidad, está mal expresar ira o frustración. Mi esposo, mis hijos y mi neuropsicóloga me ayudaron a romper estos muros y en mi situación de salud poder apoyarme en normalizar que podÃa estar triste todo lo que quisiera, que podÃa decir en voz alta estoy frustrada por lo que me pasa con mi salud, que me molesta cuando se me traban o se me pierden las palabras. Y cuando pude conectar con eso, todo fue diferente.
- A llevar conmigo siempre las palabras que leà en el libro martes con mi viejo profesor, este profesor que vivÃa una situación de salud grave donde iba perdiendo facultades, se ahogaba, no podÃa respirar. Cada dÃa se daba un tiempo para llorar, mostrarse vulnerable, quejarse de su situación, llorar como un niño, luego se secaba las lágrimas y decidÃa vivir ese dÃa que tenÃa la oportunidad de estar vivo.
- Hay un miedo que paraliza y no te permite hacer lo que quieres, te llena de miedo y de inseguridades y al darle el permiso de quedarse te puedes perder de vivir muchas experiencias, de cerrar puertas a nuevas oportunidades, de limitarte y quedarte con la frase en tu cabeza NO PUEDO, ES MEJOR NO HACERLO. Si hubiese dejado que esas palabras se quedaran en mÃ, hoy podrÃa estar arrepintiéndome de no haber hecho cosas por miedo.
- Que hay un miedo que sirve como brújula para guiarte, para prepararte, para llevarte a hacer cosas aun teniendo miedo de hacerlas, que ese miedo cuando lo enfrentas o lo abrazas y haces aquellas cosas aun con temor, te dan el regalo de la confianza, de la gratitud, de la alegrÃa, de la satisfacción.
- Que no volveré a ser la misma Jeymi de antes y eso está bien, y yo lo he aceptado y no quiero volver a ser la misma, porque la persona que soy ha descubierto una fuerza y una valentÃa increÃble, porque con el último año y medio de situaciones de salud he podido poner aún más en práctica, todas las herramientas y todo lo que he descubierto con mi comunidad para tener una vida en armonÃa.
- Que sigo confirmando el efecto de hacer de la gratitud un estilo de vida, ser agradecido, identificar las cosas buenas que pasan a tu alrededor y te ayudan a salir de los lamentos y dejar de enfocarte en lo que no tienes o no sucede…… para valorar todas las cosas que si
- Que de las dificultades y de los resto si se aprende y también estás situaciones te hacen crecer y te enseñan.
- En lo bonito que es seguir estando presente para los que te rodean, y no hay que tener la mejor condición de salud y vida para hacerlo, porque si lo decidimos podemos ser luz para los demás, que tal vez, aunque no lo dicen, o lo expresan pueden estar viviendo en un momento de oscuridad. Cada año Dios me regala en diciembre una palabra para el año siguiente, mi palabra de este año es LUZ, a mà me pareció increÃble , recuerdo que me dije y como yo podre ser Luz para los demás cuando estoy en este momento de mi vida con tantas luchas…Pero después fui viendo con más claridad, que no hay una condición perfecta para ser luz, que mi presencia bastaba, que escuchar sin juzgar lo hacÃa, que acompañar y apoyar en un momento de dificultad lo hacÃa, que recordar las fechas importantes y hacer sentir bien a los demás también era ser luz, y después para confirmar aún más esto, varias personas sin yo ni siquiera imaginarlo me escribÃan eres luz, gracias por ser luz en mi vida.
- A escuchar mi cuerpo que claramente me habla cuando me estoy excediendo, haciendo cosas fÃsicas que en mi caso por el momento me agotan, y cuando no lo he escuchado he podio caerme y golpearme y en esos momentos se ha evitado porque siempre tengo a mis hijos o a Robert cerca. Mi cuerpo me habla y me dice, ya no más, siéntate, toma aire, me dan mareos por ejemplo que me avisan ese agotamiento.
- A ser paciente, Robert y yo relajamos diciendo que yo estoy haciendo una maestrÃa en paciencia, pero hace unas semanas o meses atrás paso a la categorÃa de Doctorado en paciencia, recuerdo hace unas semanas cuando estaba haciendo ejercicios con mi entrenador Robert jaja, los ejercicios fÃsicos son parte de la terapia que debo hacer, PUES haciendo algo que siempre hago, me dio un episodio y yo me puse a llorar, me frustre porque me decÃa, y porque me dio si es un ejercicio que ya hago y ya no tengo episodios cuando hago ejercicio, pues yo me puse a llorar cómo una niña y me dice Robert recuerda que estamos haciendo una maestrÃa en paciencia y yo le dije y quien fue que dijo que yo querÃa hacer esa maestrÃa en paciencia, seguà llorando, pero luego me seque las lágrimas y seguÃ, asà como lo que más arriba te conté sobre el libro Martes con mi viejo profesor. Muchas personas han podido ver como yo un dÃa estoy más animada y puedo hacer muchas cosas y luego tengo dÃas con episodios, y en baja, y si me preguntan y les cuento esto, lo primero que me dicen es, y que dicen tus médicos y yo les recuerdo que mi cerebro se está entrenando y aprendiendo que lo que hago o lo que me pasa y sobre todo si está relacionado con el dolor no es una amenaza, y ahà viene el tema de ser paciente porque mi cerebro se tomara el tiempo que el necesite para hacerlo, y mi familia y yo hemos estado trabajando en eso, y por cierto el doctorado en paciencia lo estamos haciendo todos.
- Volver a empezar y retomar una y otra vez: Y te cuento otra anécdota sobre los ejercicios, en las primeras semanas de julio tuve un retroceso en mi salud y por el estado en que estaba no hice ejercicios, ayer retome con una pequeña rutina, y fue muy difÃcil, y puedo desanimarme y ya no querer seguir, pero mi decisión es que lo hare, aunque sea difÃcil volver a retomar ya que me comenzara a doler todo y más que eso es parte de mi terapia y mi neurólogo me lo indico y cuando voy siempre me pregunta y cómo van los ejercicios.
- A vivir el presente sin enfocarme en el pasado o en el futuro, mi presente es cada dÃa que me levanto con cada una de sus experiencias, tomarme el café con Robert a las 5.45 o 6 de la mañana, Estar con mis hijos Nicolas y Steve en casa y hacer nuestras actividades del campamento, y aunque no lo creas no me pongo a pensar en la Jeymi de antes y en lo que paso ayer donde tal vez no pude hacer las cosas que ya querÃa,
Ya no me siento culpable por esas cosas, solo me digo hoy es un nuevo dÃa.
Pero tampoco pienso en el futuro,  en cosas como, por ejemplo: cuando yo este sana, cuando ya supere esta condición de salud, cuando ya nunca tenga episodios, a estos pensamientos no le doy cabida en mi vida, y tal vez se te haga difÃcil creerlo, pero esto es posible, y si te preguntas ¿Cómo lo logro?, pues a través de muchos años de práctica, primero aprendiéndolo, luego aceptándolo y con muchas situaciones que me ayudaron a ponerlo en práctica y luego asumirlo cómo parte de estilo de vida. Cuando me pasa, porque me pasa, me digo a mà misma Jeymi vive el presente.
Pues hasta aquà esta reflexión sobre aprendizajes en mis 41 años de vida, espero que sean de utilidad para ti y quiero pedirte que no te quedes solo con ella para ti, tal vez hay alguien en tu vida para la que necesitas ser LUZ compartiéndole este episodio. ¿Te animas?
También te comparto algunos episodios de mi podcast Vivir en ArmonÃa donde he compartido algunas de mis experiencias con mi salud:
Reconstruyéndome: Mi historia
Cuando el MIEDO se convierte en una Brújula
Hazlo, aunque TIEMBLES
8 años de mucha ArmonÃa
